jueves, 2 de marzo de 2017

"Me llamo Daniel Blake y soy un ser humano"





Yo, Daniel Blake de Ken Loach (2016)



"No soy un cliente. No merezco ese apelativo. No soy un agitador, un parásito, un mendigo o un ladrón. No soy un número de la Seguridad Social o un nombre en una lista. Ni un mal pagador; nunca dejé nada sin pagar. Nunca tuve buena suerte pero miraba a mi vecino a los ojos y lo ayudaba si podía. No acepto ni busco la caridad. Mi nombre es Daniel Blake. Soy un hombre y no un perro. Busco y exijo mis derechos. Exijo que se me trate con respeto. Yo, Daniel Blake, soy un ciudadano. Nada más y nada menos"

Asfixiante retrato de la realidad que muchos parecemos ignorar. La lucha por la superviviencia en el mundo de hoy en día  nos vuelve alienígenas en nuestra propia sociedad. Todos formamos parte de esa batalla para conseguir nuestros objetivos. Y arramblamos con todo. Es terrible que la vida nos lleve al egoismo. Es imperdonable que nos tratemos como números en una lista. Es el terrible sentimiento de apagar la televisión y cerrar las hojas del peródico y así creer que eso no va con nosotros. Y ahí podemos estar todos aunque nos creamos intocables, invencibles e inmotales.

Así lo vemos en las calles de Newcastle. Así lo viven Daniel, Katie y las miles de personas en situaciones de desamparo.

Una película de Ken Loach
Ganadora de la Palma de Oro a la mejor película en el Festival de Cannes 2016

sábado, 10 de septiembre de 2016

Nada podrá nunca superar el encanto de aquel primer amanecer. Yo podría haber sido Adan, con el sabor aún fresco en mi boca de la manzana. Estaba observando a toda la belleza del mundo corporeizada en una mujer, y supe, con cegadora certeza, ¡que esto era todo!








 "Lunas de hiel" (Bitter Moon) 1992 de Roman Polanski

"La eternidad comenzó para mí un día de otoño en París en el autobús 96 que cubre la línea entre Montparnasse  y Porte des Lilas.
Había visto un trozo de paraíso  y justo allí se bajó. París había sido un infierno hasta aquel día en aquel autobús y a partir de entonces no podía quitármela de la cabeza, no podía escribir, no podía dormir. Ella estaba ahí fuera, pero ¿dónde?.
Perseguí la ruta del autobús 96. Se convirtió en una obesión. Incluso los conductores empezaban a conocerme.
Había una frescura e inocencia en ella, una mezcla casi desconcertante de madurez sexual e inocencia que tocaba mi cansado corazón y borraba la diferencia de edad entre nosotros. 
Se me había concedido un destello del paraíso y justo se había caído en la acera de la Rue d'Assas. Las puertas del paraíso se habían abierto sólo para cerrarse golpeándome en mi cara."

Cada vez que veo una película de Polanski, me paso las dos horas pensando en lo desequilibrado que debe de estar. Charles Manson, su mujer y esa historia que me pone los pelos de punta. Sin embargo, siempre termino pensando que los desequilibrados somos los demás.
La asfixia o claustrofobia no tienen que ir de la mano con viajes en barco o semanas entre cuatro paredes. Es asfixiante y claustrofóbico cómo los seres humanos podemos llegar a obsesionarnos, amarnos, odiarnos, traicionarnos, desearnos, perder el control, cruzar la línea de lo "civilizado" y entrar de lleno en lo que para Polanski es la auténtica realidad del hombre. Enloquecemos, nos humillamos, degeneramos, amamos y nos ahogamos en nuestros propios pensamientos y cometemos asesinatos y suicicios verbales y físicos.

Mimi y Oscar se suben a esta montaña rusa de sentimientos oscuros, salvajes y perversos.

domingo, 17 de abril de 2016

Si no te vas, te voy a dar mi vida










Julieta (2016) de Pedro Almodóvar

Puede que todo surgiera a raíz del tamaño de nuestra pantalla. Era pequeña. La sala era pequeña. Nosotros fuimos aceptando ese pequeño salón que, sin darnos cuenta,  nos hizo pequeños e invisibles. Habíamos estado noventa minutos hipnotizados. Solo la voz de Chavala Vargas fue capaz de devolvernos poco a poco a lo que era la sala al principio. A la realidad que ya no era la de Almodóvar, ni la de Antía, ni la de Julieta.
Sé que todos nos habíamos emocionado, alegrado, excitado. Que todos habíamos sentido miedo y una tristeza profunda. Que habíamos sentido el rugir del mar, y el sol reflejado en la madera del piso de Madrid. Todos habíamos viajado en el tren y todos habíamos pensado en nosotros. En el silencio y en las heridas.

Con unas actrices soberbias.
Una película de Pedro Almodóvar.


viernes, 8 de abril de 2016

...ENAMORADA...









 Kiki, el amor se hace (2016) de Paco León

Lo estás leyendo en pleno verano, en una terraza de Madrid con el ventilador intentando sofocar el calor aunque lleves esa camiseta rosa y los colores de la sandía y la lima abarroten tu mesa. Lo estás leyendo a una hora en la que ni el agua de la manguera es capaz de bajar la temperatura, pero así es. Así lo lees, mordiéndote el labio. 

Kiki es fresca, erótica, festiva, loca. Eres tú alucinando con el cuero, las filias y el placer de pelar una naranja y separar lentamente sus gajos para sentir el placer ácido y suave en la boca. Es amor, cariño y orgasmos. Es eso que hace que tu polo se derrita gota a gota y que no seas capaz de mantenerlo frío.

Te ríes, abres los ojos de sorpresa, lo ves raro, lo entiendes, lo aceptas, lo vives y lo gritas.
Así es “Kiki, el amor se hace”.  Así o “La petite mort”, como los franceses llaman al orgasmo. A ti te gusta la primera opción. Así lo haces, así lo sientes, así de raro, pero así de libre.

Una película de Paco León

sábado, 19 de diciembre de 2015

Siempre libres









Mustang de Deniz Gamze Ergüven (2015)

Supongo que de libertad va la cosa, la vida, nosotros. Pues eso. Y siempre vuelvo aquí cuando la veo en la gran pantalla. Angustiosos momentos mezclados con planos de luz y risas, las cinco hermanas y recuerdos al cine de Sofía Coppola. Y todo va creciendo al ritmo de la música y de las miradas. Las pequeñas siempre observamos y jugamos con ventaja. Pero hay que ser valiente y comprar el billete y gritar. Opción de elegir, aunque no sepamos cómo va a salir. ¿Qué hay de locura en querer disfrutar de todo lo que nos ofrece la vida? ¿Por qué aceptar lo que nos imponen?
Todo es cuestión de encontrar los zapatos adecuados.

Con Warren Ellis sonando y los ojos de las cinco actrices, me he sentido más hipnotizada que nunca. Es pura dirección sutíl. Es perfección de luz. Es fotografía y sobre todo, cine.

¡Qué ganas tenía de volver a sentir esa libertad en la butaca!

2015: Festival de Sevilla: Premio del Público
2015: Festival de Sarajevo: Mejor película

martes, 13 de enero de 2015

WELCOME TO MY LIFE



Mommy (2014)

 Película dirigida por Xavier Dolan, con Anne Dorval, Suzanne Clément y Antoine Olivier Pilon



Para todos los que dicen que se han sentido aprisionados en sentido negativo por el formato de Mommy, no hay sitio en las butacas. Para todos los que dicen que el guión no  ha trascendido, no hay sitio en las butacas. Para todos los que dicen que Dolan tiene que crecer narrativamente, no hay sitio en las butacas. Puede que 1:1 en vez de 4:3 o 16:9 y puede que un videoclip.


No hay butacas  para los que no se hayan sentido aprisionados por la capacidad que tiene un joven genio para ponerte los pelos de punta con sus imágenes ralentizadas, con un argumento que no necesita ser explicado a cada minuto, con esas tres soberbias actuaciones. La verticalidad te hace ver la individualidad del sujeto, la música y las imágenes crean el espectáculo. Mommy es un espectáculo visual que crece desde el primer minuto con los auriculares puestos rodando en patinete y explota como una pieza de música en el punto mas álgido con la horizontalidad y la sorpresa. Un cuarto de hora más tarde y aún temblando, pude levantarme de mi butaca.

miércoles, 22 de octubre de 2014

"I want to know that I'm not driving in one direction"

                      



Locke (2013) de Steven Knight


Allí era imposible. No se podía y estaba prohibido. Yo le dije: A la una…, a las dos…, a las tres… Nada. Volví a hacerlo y esta vez mucho más decidida. Uno…, dos…. Tampoco. Decisiones, decidirse, semáforo en ámbar. ¿Freno o acelero? ¿Cuál es el cemento más importante para Ivan Locke? Su familia, su trabajo... Resulta difícil conducir por la izquierda. Una noche de perros y un Ivan Locke del que nunca nos vamos a olvidar. Tú, conductor o conductora, no pierdas nunca la calma. Él no la pierde.

No recuerdo haber pestañeado en los ochenta minutos que dura la película. Es Tom Hardy. Creo que dije lo mismo de La vie d’Adèle. Será que me gusta el buen cine y los buenos actores y actrices. Ya sabéis.